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Rentabilidad 7

Gestionar el stock de tu restaurante: inventario, mermas y pedidos

Inventario, control de mermas, pedidos y software: el método concreto para dominar la gestión de stock en tu restaurante y bajar el coste de materia prima.

La gestión de stock en un restaurante se lleva el 30 % de tu facturación

En restauración tradicional, el coste de la materia prima suele situarse entre el 28 y el 35 % de la facturación. Es la segunda partida de gasto después del personal. Ganar dos puntos en ese ratio equivale, muchas veces, a todo tu beneficio neto del año.

Esos dos puntos no se consiguen apretando más a tus proveedores. Salen de lo que acaba en la basura, de las cantidades que se piden a ojo y de la diferencia entre lo que compras y lo que realmente vendes.

Una gestión sana de restaurante se apoya en tres gestos repetidos: contar, medir las mermas y pedir lo justo. Lo demás es herramienta. Un software acelera el trabajo, no lo sustituye.

La trampa habitual es querer controlarlo todo. Con una carta de 40 platos puedes tener 300 referencias entre bodega y almacén. Normalmente son unos quince artículos los que concentran casi todo el valor: carnes, pescados, quesos, alcoholes. Empieza el control por ahí.

Hacer un inventario fiable: la base de todo

Sin inventario, ninguna cifra sirve. No conoces ni tus mermas, ni tu margen real, ni las cantidades que vas a necesitar la semana siguiente. Es lo primero que hay que poner en marcha.

Con qué frecuencia contar

El ritmo depende de la rotación del producto. El fresco se cuenta a menudo; el seco, mucho menos. Una regla sencilla funciona en la mayoría de los establecimientos:

  • Diario: carnes, pescados, lácteos abiertos, plato del día.
  • Semanal: frutas y verduras, bebidas, ingredientes base de tus recetas.
  • Mensual: seco de despensa, congelados, consumibles, bodega.

Contar en el orden correcto

El inventario se hace siempre siguiendo el mismo recorrido físico: cámara frigorífica, almacén, bodega, barra. Vas siguiendo cómo están colocadas las estanterías, nunca el orden alfabético de una lista. Así reduces a la mitad el tiempo de conteo y evitas olvidos.

Cuenta entre dos personas, fuera de servicio y a una hora fija. Uno canta, el otro apunta. Y fija las unidades de una vez por todas: la mantequilla en kilos o en pastillas, nunca las dos según quién cuente.

La hoja de conteo

Una hoja de inventario útil para un restaurante cabe en una página por zona. Incluye la referencia, la unidad, el stock teórico, el stock contado y una columna de diferencia. Es esa última columna la que te enseña algo.

Medir las mermas y reducir el desperdicio alimentario

Se calcula que el desperdicio alimentario en restauración comercial ronda el 13 % de los alimentos comprados, es decir, entre 100 y 150 gramos por comensal. Con 60 cubiertos al día, son varios miles de euros al año que se tiran en cocina.

Las cinco causas de merma

Antes de buscar remedio, identifica la causa. Cada tipo de merma pide una respuesta distinta.

  • Fechas de caducidad pasadas: problema de rotación y de pedidos demasiado grandes.
  • Sobreproducción: se prepara más cantidad de la que se acaba vendiendo.
  • Raciones irregulares: faltan fichas técnicas y báscula.
  • Errores de servicio: platos devueltos, roturas, errores al comandar.
  • Restos en el plato: la ración es demasiado generosa para tu clientela.

Pon un cuaderno de mermas junto al cubo del office. Se anota el producto, la cantidad y la causa, en diez segundos. A las tres semanas sabes dónde está el ahorro real, y puedes ponerle cifras.

En la mayoría de las cocinas, la mitad de las mermas viene de solo tres productos. Identificarlos cuesta un mes; corregirlos, una semana.

Aplica después la regla del primero en entrar, primero en salir. Etiqueta cada cubeta con la fecha de apertura. Y usa los productos que están al límite para montar el plato del día, en lugar de descubrirlos caducados.

Pedir lo justo: evitar roturas sin acumular stock

Una rotura de stock cuesta el doble: la venta perdida y la imagen ante el cliente. El exceso de stock, por su parte, inmoviliza tu tesorería y suele acabar en el contenedor. El aprovisionamiento se juega entre esos dos muros.

El cálculo del punto de pedido

Para cada referencia importante, fija tres niveles: un stock mínimo de seguridad, un punto de pedido y una cantidad de reposición. El punto de pedido equivale al consumo medio durante el plazo de entrega, más el stock de seguridad.

Un ejemplo concreto. Consumes 12 kg de solomillo de ternera por semana, tu proveedor entrega en dos días y mantienes 4 kg de seguridad. Tu punto de pedido está, por tanto, en torno a los 8 kg. Por debajo de ese umbral, se pide, sin discusión.

Gestionar la relación con tus proveedores

Un buen aprovisionamiento depende tanto de la relación como del precio. Fija días de entrega concretos, fuera de las horas punta, y revisa siempre la mercancía en la recepción: peso, temperatura, fechas, conformidad con el pedido.

Mantén dos fuentes por cada familia de productos sensibles. Eso te protege si a uno le falta género y te da un punto de comparación en las compras. Renegocia tarifas dos veces al año, apoyándote en tus volúmenes reales.

Cuando el coste de materia prima sube igualmente, la respuesta no siempre pasa por recortar raciones. Una subida de precios planificada con un calendario suele ser más sana para tu margen y se acepta mejor en sala.

Excel o software de gestión de stock para restaurantes: cómo elegir

Muchos hosteleros empiezan con una hoja de cálculo, y es una opción defendible. Un archivo de gestión de stock en Excel cuesta cero euros y te obliga a entender tus números. Se queda corto en cuanto entran datos varias personas, o en cuanto abres un segundo local.

CriterioHoja de ExcelSoftware de gestión de stock para restaurantes
Coste mensual0 €30 a 150 € por establecimiento
Tiempo de inventario2 a 3 h por semana30 a 45 min, con entrada en tableta
Seguimiento de ventasReintroducción manualDescuento automático desde el TPV
Diferencias y mermasCálculo a manoAlertas e informes automáticos
Trabajo en equipoRiesgo de sobrescribir el archivoAcceso por perfil, historial conservado
MultilocalInmanejable a partir de dosConsolidación integrada

El cambio suele justificarse en torno a los 300 000 € de facturación o en cuanto abres un segundo punto de venta. Por debajo, una tabla bien llevada es más que suficiente, siempre que se rellene cada semana.

Automatizar: lo que un software de gestión aporta de verdad

Lo interesante de una herramienta de gestión no es el cuadro de mando. Es la conexión entre tus recetas, tus puntos de venta y tu stock. Cada plato cobrado descuenta los ingredientes correspondientes, lo que permite seguir en tiempo real las cantidades disponibles.

Así obtienes la cifra que importa: la diferencia entre el stock teórico que sale de las ventas y el stock contado. Una desviación del 3 % es normal. En el 10 %, hay una causa concreta que encontrar: raciones, roturas, robo o una ficha técnica mal hecha.

Las funciones realmente útiles

  • Fichas técnicas con costes, con el coste por ración actualizado cada vez que cambia una tarifa.
  • Alertas de umbral para evitar roturas en los artículos de mayor rotación.
  • Pedidos precumplimentados, enviados a los proveedores con un clic.
  • Control de fechas y mermas para reducir el desperdicio mes a mes.

Un sistema de gestión para restaurantes cobra todo su sentido cuando está conectado con la carta. Si se agota un producto en pleno servicio, un menú con código QR se actualiza en segundos, mientras que una carta en papel sigue estando mal hasta la siguiente impresión.

Piensa también en la coherencia de la información del producto. Cuando cambias de proveedor en una base o una salsa, la composición cambia, y tu información sobre alérgenos debe actualizarse el mismo día.

Formar al equipo y mantener la rutina en el tiempo

El mejor software no sirve de nada si nadie rellena el cuaderno de mermas. Formar al equipo es la parte más rentable del proyecto, y la más descuidada. Cuenta con dos sesiones de 30 minutos y un repaso al cabo de un mes.

Designa un responsable de stock por servicio, con un ámbito claro. Una sola persona valida los pedidos. Una sola persona recepciona. La responsabilidad compartida por todos no la asume nadie.

Por último, fija una cita semanal: 45 minutos cada lunes para revisar las desviaciones de la semana, ajustar umbrales y preparar las compras. Esa hora te ahorra tiempo en todo lo demás y mejora tus decisiones financieras mucho más que una auditoría anual.

Tus indicadores pueden limitarse a cuatro: coste de materia prima en porcentaje, valor del stock, tasa de merma y número de roturas. Si esas cuatro cifras van en la buena dirección durante tres meses, tu gestión está montada. Solo queda afinar los detalles.

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