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Rentabilidad 10

La rentabilidad de un restaurante: márgenes, ratios y cifras de referencia

¿Qué rentabilidad debe buscar un restaurante? Ratios de gastos, food cost, margen neto y cálculo del umbral de rentabilidad, explicados paso a paso.

Entender la rentabilidad de un restaurante en tres cifras

Un restaurante puede facturar mucho y no ganar nada. La rentabilidad no se lee en la caja, se lee en lo que queda una vez pagados todos los gastos. Ahí está la diferencia entre un local lleno y un local rentable.

Para evaluar la salud financiera de un negocio bastan tres indicadores. El primero es el margen bruto, es decir, lo que queda después de las compras de materia prima. El segundo es el ratio de personal. El tercero es el peso de los gastos de estructura, con el alquiler a la cabeza.

Estas tres partidas absorben por lo general más del 80 % de los ingresos de un restaurante convencional. Todo lo demás en la gestión consiste en vigilarlas mes a mes. Un punto de desviación en el food cost rara vez se nota en el día a día, pero se nota en el cierre del ejercicio.

La dificultad del sector de la restauración está en lo escaso del resultado final. De cada 100 euros ingresados, el hostelero suele quedarse entre 3 y 10 antes de impuestos. Dicho de otro modo, un error de 2 puntos en el coste de la materia prima puede borrar un tercio del beneficio.

Los gastos de un restaurante: fijos, variables y materia prima

Antes de calcular nada hay que ordenar los gastos. La distinción entre costes fijos y costes variables condiciona todo lo que viene después, empezando por el umbral de rentabilidad.

Los costes fijos

Llegan igual con la sala llena que vacía. Ahí entran el alquiler, los seguros, las suscripciones de software, la asesoría, los préstamos, una parte de la energía y los salarios de la plantilla fija. Son los gastos que le obligan a abrir.

Un alquiler que supere el 10 % de la facturación es una señal de alarma en la mayoría de conceptos. Por encima de ahí, cualquier caída de actividad duele, porque no hay nada que se ajuste a la baja.

Los costes variables

Los costes variables siguen al número de comensales servidos. Compras de alimentación y bebida, envases para el take away, comisiones de las plataformas de reparto, refuerzos de personal el fin de semana, lavandería. Cuanto más vende, más suben, y eso es normal.

  • Materia prima: entre el 25 y el 35 % de la facturación sin IVA según el tipo de carta
  • Personal, con cargas sociales incluidas: entre el 30 y el 40 % en un servicio en mesa
  • Alquiler y gastos de comunidad: del 6 al 10 %
  • Energía, mantenimiento, seguros y varios: del 8 al 12 %
  • Comisiones de plataformas, cuando las hay: del 20 al 30 % de la facturación afectada

El ratio de materia prima, o food cost

El food cost mide el peso de las compras de alimentación sobre los ingresos. Se calcula así: (existencias iniciales + compras − existencias finales) ÷ facturación sin IVA × 100. Seguirlo por familias de producto, y no solo en global, lo cambia todo: la carne y el pescado se desvían mucho más rápido que la bebida.

Los líquidos tiran del margen hacia arriba. Un café de 2,50 euros cuesta unos céntimos, y una botella de vino suele venderse a tres veces su precio de compra. Por eso dos locales con el mismo coste de materia prima en cocina pueden tener resultados brutos muy distintos.

Cálculo de la rentabilidad de un restaurante: los indicadores a seguir

El cálculo de la rentabilidad de un restaurante se hace en tres niveles. Cada uno responde a una pregunta distinta y se vigila con una frecuencia distinta.

El margen bruto

Facturación sin IVA menos coste de la materia prima. Es el primer nivel, el que controla la cocina. Un margen bruto del 70 % significa que un plato vendido a 20 euros consume 6 euros de producto. Conviene revisarlo cada mes, e idealmente cada semana en las familias sensibles.

El margen sobre costes variables y el resultado de explotación

Después se restan los costes de personal variable y los gastos directos. Lo que sale es lo que tiene para cubrir los costes fijos. Lo que queda tras pagarlos es el resultado de explotación, el verdadero juez del rendimiento del negocio.

El margen neto

El margen neto relaciona el resultado neto con la facturación. En la restauración comercial se sitúa habitualmente entre el 3 y el 10 %. Por encima del 12 % hablamos de un local muy bien llevado o de un concepto con poco servicio.

El ticket medio y el número de comensales

Dos palancas, una sola ecuación: facturación = ticket medio × número de comensales × días de apertura. Ganar 1,50 euros de ticket medio con 40 comensales al día, 300 días al año, son 18 000 euros más de ventas, casi íntegramente margen si los costes fijos no se mueven.

PartidaOrden de magnitud (% de la facturación sin IVA)Qué significa
Coste de materia prima (food cost)25 a 35 %Por encima del 35 %, revise escandallos, raciones y proveedores
Coste de personal con cargas30 a 40 %Por encima del 42 %, el cuadrante no encaja con la afluencia
Alquiler y gastos de comunidad6 a 10 %Por encima del 12 %, la ubicación se come el margen
Otros gastos generales8 a 12 %Energía, seguros, mantenimiento, suscripciones
Resultado neto3 a 10 %La zona cómoda empieza en torno al 8 %

Estas referencias son órdenes de magnitud, no normas. Un bar de vinos, una pizzería y un restaurante gastronómico no tienen ni la misma estructura de costes ni el mismo ritmo. Lo útil es comparar su negocio consigo mismo, mes a mes.

El umbral de rentabilidad de un restaurante: cálculo y ejemplo con cifras

El umbral de rentabilidad es la facturación a partir de la cual deja de perder dinero. Por debajo, cada servicio agranda el agujero. El cálculo del punto muerto de un restaurante cabe en una línea: costes fijos ÷ tasa de margen sobre costes variables.

Un ejemplo concreto

Tomemos un local con 96 000 euros de costes fijos anuales y una tasa de margen sobre costes variables del 60 %. Su umbral es de 96 000 ÷ 0,60 = 160 000 euros de facturación sin IVA. Con 300 días de apertura, son unos 533 euros diarios.

Con un ticket medio de 22 euros, hay que servir 24 comensales al día para llegar al equilibrio. El comensal número 25 es el que empieza a generar resultado. Ese punto de inflexión hay que sabérselo de memoria.

Rentabilidad de un restaurante de 30 comensales

Un local de 30 plazas suele hacer dos servicios completos, mediodía y noche, es decir, entre 45 y 60 comensales al día en un ritmo correcto. Con un ticket medio de 25 euros, eso supone entre 340 000 y 450 000 euros de facturación anual. La rentabilidad de su explotación dependerá sobre todo de la ocupación de la noche.

La facturación de un restaurante de 50 comensales

Es una pregunta que sale a menudo. Una sala de 50 plazas, con una rotación de 1,5 por servicio y un ticket medio de 24 euros, se mueve en torno a 500 000 a 700 000 euros sin IVA al año. Muchos hosteleros sobrestiman la rotación: contar con dos servicios llenos todos los días es el optimismo más habitual de los planes de negocio.

La mayoría de los restaurantes que cierran no se quedaron sin clientes. Se quedaron sin 3 puntos de margen, todos los meses, durante dos años.

Si está montando un proyecto, haga girar estas hipótesis antes de firmar un contrato de alquiler. Nuestra guía sobre la estructura y las cifras clave de un plan de negocio de restaurante detalla las partidas que hay que presupuestar y los errores de previsión más frecuentes. Una hoja de cálculo bien construida vale más que todos los simuladores de rentabilidad que hay en internet.

¿Qué tipo de restaurante es más rentable?

No existe un concepto ganador en términos absolutos, sino modelos de negocio más o menos tolerantes al error.

El restaurante tradicional

La rentabilidad del restaurante tradicional se apoya en el equilibrio entre una carta corta y una clientela regular. Food cost en torno al 30 %, coste de personal en torno al 35 %, margen neto a menudo entre el 5 y el 8 %. El modelo es sólido pero poco elástico: necesita volumen al mediodía.

La pizzería, la creperie, el bar de ensaladas

Son los negocios más cómodos sobre el papel. Materia prima entre el 22 y el 28 %, equipo reducido, rotación rápida. La contrapartida es un ticket medio bajo y mucha competencia, lo que obliga a una facturación elevada por metro cuadrado.

La cervecería

La fuerza de la cervecería está en la bebida. Un peso de los líquidos del 30 % de la facturación lleva el margen bruto de forma automática al 72 o al 75 %. En cambio, la amplitud horaria pesa mucho en los costes de personal.

El restaurante gastronómico

Un restaurante con estrella trabaja con productos caros y equipos numerosos. El margen neto suele ser menor que en una pizzería de barrio, pese a tickets de tres cifras. La rentabilidad llega entonces por lo que rodea al servicio: maridajes, privatizaciones, notoriedad y actividades complementarias.

Mejorar la rentabilidad: las palancas que de verdad mueven la aguja

Para optimizar la rentabilidad conviene actuar sobre pocas cosas, pero en serio. Este es el orden en el que los distintos frentes dan resultados más rápido.

Rehacer los escandallos

Cada plato debe tener un coste de materia prima calculado al gramo. Sin eso no puede calcular un margen, ni fijar un precio, ni analizar qué está hundiendo el resultado. Es el trabajo menos agradable y el más rentable.

Reducir el desperdicio y las mermas

El desperdicio supone entre el 5 y el 10 % de las compras en un local mal organizado. Inventarios semanales, gestión de existencias con criterio de primera entrada primera salida, raciones pesadas, aprovechamiento razonado de los recortes: estos gestos pueden reducir el food cost entre 2 y 3 puntos en un trimestre.

Dirigir la carta en lugar de padecerla

Clasifique sus platos según dos ejes: popularidad y margen. Empuje los que son populares y rentables, retoque los populares con poco margen y retire el resto. Una carta de 12 platos bien elegidos pesa más en el resultado que una carta de 30.

  • Elimine los platos que se venden menos de 3 veces por semana
  • Coloque los márgenes altos al principio de cada sección, donde se posa la vista
  • Ofrezca siempre bebida y postre: es la mejor forma de subir el ticket
  • Compruebe que sus precios son legibles y están actualizados en todas partes, en sala y en el escaparate

Ajustar el cuadrante a la afluencia

Compare cada semana las horas trabajadas con la facturación conseguida, servicio a servicio. La mayoría de las desviaciones de coste de personal vienen de dos o tres franjas sobredimensionadas, nunca del cuadrante entero.

Poner la carta digital a trabajar

Una carta impresa y cerrada le impide reaccionar. Pasar a una carta digital accesible por código QR permite cambiar un precio esa misma mañana, retirar un plato agotado y destacar las elaboraciones con más margen según el servicio. Además elimina las reimpresiones, una partida discreta pero recurrente.

Es también la forma más sencilla de estar en regla con la exhibición de precios en hostelería cuando modifica su oferta a menudo. Dos exigencias resueltas de una vez, sin coste añadido.

Saber si un proyecto de restaurante será rentable

Antes de abrir, la pregunta no es «cuánto voy a facturar», sino «cuánto necesito facturar». Repita el cálculo del umbral de rentabilidad con sus costes fijos reales y una tasa de margen prudente, y después tradúzcalo a comensales por día. Si la cifra que sale supera la capacidad física de la sala, el proyecto no es viable tal y como está planteado.

En cuanto a la inversión, cuente entre 1 000 y 2 500 euros por metro cuadrado para una reforma completa, sin el traspaso ni el fondo de comercio. Añada tres meses de tesorería de seguridad: alcanzar el ritmo de crucero rara vez lleva menos de un año.

Por último, vigile sus indicadores desde el primer mes. Food cost, ratio de personal, ticket medio y comensales por servicio. Cuatro cifras, una tabla y una revisión semanal: eso es lo que separa a los hosteleros que pueden corregir el rumbo de los que descubren el problema al cerrar el ejercicio. Otros artículos sobre las palancas de margen en hostelería completan estas referencias partida por partida.

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